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>>>> Vicenç García, Presidente del Marfil Santa Coloma de Fútbol Sala: “En el proceso de formar un club aprendes a luchar, a sacrificarte, a mejorar. Eso te hace más fuerte y ayuda a superarte”.
17/09/2009
Hace poco más de 30 años, un apasionado del deporte creaba un equipo de fútbol sala junto a sus compañeros de trabajo de la empresa Industrias García para competir en una liga amateur. Hoy en día, Vicente García, preside el Marfil Santa Coloma, decano de la LNFS (Liga Nacional de Fútbol Sala), un club que ha evolucionado de aquel grupo de amigos que jugaban una vez a la semana a convertirse en una entidad respetada y admirada en toda España. El secreto: humildad, trabajo y cantera.

¿De dónde surge la idea de montar un equipo de fútbol sala?
 

Toda la vida el fútbol ha sido mi gran debilidad. De joven, jugué y hasta me saqué el título de entrenador, el cual en el fútbol base del Fútbol Club Barcelona. Debido a mi trabajo, tuve que dejar de entrenar, pero no me pude sacudir el gusanillo de este deporte. Convencí a mis compañeros de la empresa para hacer un equipo y jugar la primera liga de aficionados que se organizaba en las instalaciones del Meiland. Nos apuntamos y jugábamos una vez entre semana, por la noche. Si nos tocaba antes de las 10 o las 11, a veces no me daba tiempo de llegar, debido a los exigentes horarios del trabajo. El año después inscribimos el equipo en la Federación Catalana, principalmente porque los partidos eran en sábado y así podía jugar cada semana.
 

Sin embargo, hoy el equipo juega en la División de Honor Nacional. ¿Cómo se produjo el cambio de ser un grupo de amigos a formar un conjunto profesional de los mejores de España?

Cuando comenzamos, evidentemente, el equipo era bastante flojo, compuesto por gente que trabajábamos y jugábamos como hobby los fines de semana, sin más intención que pasárnoslo bien. A medida que la empresa fue creciendo, tuve que ir contratando más trabajadores. Y como toda mi vida había vivido el deporte de forma muy profunda, conocía a mucha gente vinculada al fútbol. Empecé a contratar para la fábrica trabajadores que jugaban al fútbol y que, cuando iniciaban su trabajo con nosotros, también pasaban a formar parte del equipo de la empresa. Logramos 7 u 8 ascensos de forma consecutiva hasta llegar a la División de Honor sin siquiera habérnoslo planteado. Está claro que, una vez allí, nos sabía muy mal dejarlo y nos tomamos las cosas de forma muy seria.

¿Qué objetivos tenían cuando formaron el equipo?
 

Simplemente, conseguir un buen ambiente de trabajo en la fábrica. Nada más.

¿Qué has aprendido durante este proceso: comenzando con un grupo de amigos y llegando a la élite del fútbol sala?
 

Bueno, creo que al principio las sensaciones eran mejores. Quiero decir que todos éramos amigos y de esto no hace mucho. Piensa que en Santa Coloma se organizaban unas 24 horas de fútbol sala de gran prestigio y muchos jugadores que venían se quedaban a dormir en mi casa e íbamos todos juntos a la Verbena de San Juan. Pero con la profesionalización todo cambió. Aprendes a convivir con gente sana, aunque también otros te fallan y de eso aprendes, te curtes. También he encontrado gente que nos ha despreciado por el simple hecho de ser un club pequeño, sobre todo a la hora de realizar fichajes. Pero, lo más importante, es que en el proceso de formar un club aprendes a luchar y a sacrificarte. A mejorar, a superarte a pesar de las dificultades y a no desfallecer. Eso te hace más fuerte y, teniendo claros tus límites, te ayuda a superarte.

¿Cómo es que el fútbol sala se ha convertido en un deporte tan importante en Santa Coloma de Gramanet y qué ha tenido que ver un club como el Marfil Santa Coloma en esto?
 

Bueno, llevamos jugando desde 1975 y somos, junto al Inter Movistar de Madrid, el equipo más veterano de la Liga Nacional de Fútbol Sala y posiblemente de toda España. Ha sido una trayectoria muy larga en la que nos ha acompañado gente de muchos lugares y, a partir de esa gente, se han formado otros equipos en la ciudad a nuestro alrededor. Las 24 Horas de las que hablaba antes también han ayudado mucho al crecimiento de este deporte en la ciudad. Además, se han creado ligas sociales y diversos clubes pequeños, a partir de bares o asociaciones, que también han apoyado al desarrollo del fútbol sala... Desde la modestia, creo que tener un club como el nuestro en Santa Coloma ha sido fundamental. Hoy en día, en Cataluña, podemos decir que Badalona es la cuna del baloncesto; Granollers, del balonmano y  Santa Coloma, del fútbol sala.

¿Qué papel ha jugado tu familia en el crecimiento del club?
 

Mi familia ha sido muy importante, especialmente mi hermano. Al principio, él no se involucró en el equipo, pero más tarde decidió incorporarse y, con este hecho, comenzaron los ascensos de categoría. Además, como propietario de las bodegas Marfil, siempre nos ha echado una mano económicamente.

¿Cómo valoras el trabajo con los jugadores de la cantera y cuál es la fórmula para que lleguen tantos futbolistas al primer equipo?
 

Si no tuviéramos un club con cantera, donde trabajáramos con los niños y los jóvenes, ya lo habría dejado. Los jugadores de la cantera son nuestra gran satisfacción. Hoy en día, hay jugadores del primer equipo que empezaron con nosotros cuando tenían 7 u 8 años, como Dani Salgado u Óscar Redondo. Esto significa una ilusión enorme, al igual que el hecho de que nuestro primer equipo, quitando los dos brasileños, está integrado únicamente por jugadores de la casa. Nuestro objetivo es que en dos o tres años todos nuestros jugadores se hayan desarrollado en el club. En la actualidad, contamos ya con equipos de niños de 3 y 4 años y nada nos alegraría más que tener alguno de ellos en el primer equipo en unos 15 años. De nuestra cantera han surgido estrellas nacionales como Javi Rodríguez y muchos jugadores que se encuentran en otros equipos de Cataluña y de otros sitios de España. Este hecho nos produce una gran satisfacción.

 Sin duda, para tirar adelante un club modesto como el Marfil es necesaria la creatividad. ¿Cómo trajisteis los primeros brasileños al equipo?
 

Antes que nada, quiero decir que fuimos el último equipo de División de Honor en incorporar jugadores brasileños. Los primeros llegaron gracias a las gestiones de mi hermano, ya completamente volcado en el proyecto. Gracias a él, empezaron a venir brasileños, pero el punto de inflexión lo marcó el fichaje de Joao Belfort. Él ya había jugado con otros equipos españoles y cuando llegó a Santa Coloma nos ayudó muchísimo, tanto en la pista como después en el papel de técnico. Sus contactos, conocimientos, amistades y relaciones con gente de aquí y de allá permitieron que vinieran jugadores de gran talento a nuestro club.

¿Es factible competir con equipos que tienen presupuestos tan elevados como El Pozo Murcia, Inter Movistar o FC Barcelona?
 

Siempre hemos tenido el equipo con el promedio de edad más bajo de la División de Honor y también con el menor presupuesto. Pero gracias al trabajo con la cantera y los jóvenes de casa siempre hemos sido competitivos al máximo nivel, exceptuando un descenso a División de Plata hace algunas temporadas. Subimos de nuevo y, aunque cada año las cosas son más complicadas, la situación que vivimos nos ayuda a superarnos. Nuestro objetivo es no sufrir en la parte baja de la tabla, como el año pasado, y creo que de momento lo estamos consiguiendo.

 (¡Vaya si lo están consiguiendo! Pocas horas después de realizar la entrevista, el Marfil Santa Coloma se clasificó para disputar la Copa de España, gracias a terminar la primera vuelta de la liga en la séptima posición, 13 puntos por encima de la zona del descenso).

Gabi Ribera.

 

 

 



 

 


 

Perfil

Vicente García nació en Mercadal, Menorca, el 12 de octubre de 1945. A los cinco años, su familia se afincó en Santa Coloma de Gramanet, una ciudad perteneciente al área metropolitana de Barcelona. Enamorado del deporte en general y del fútbol en particular, jugó en el equipo de su ciudad de adopción, la Gramanet, hasta la etapa de juvenil, momento en el que fichó por el RDC Espanyol. Después de su paso por el club perico, se resistió a dejar la práctica activa del fútbol y jugó en diversos conjuntos amateurs hasta que su trabajo como empresario en Industrias García le obligó a retirarse. Siguió vinculado y obtuvo el título de entrenador, con el cual dirigió al equipo alevín del fútbol base del Barça. Poco después se centró en su fábrica, desde la que nació el club que hoy dirige. Vicente es presidente hoy en día de la empresa Industrias García y del equipo Marfil Santa Coloma. Su pasión no ha disminuido y es muy fácil encontrarlo con sus nietos tanto en el palco del pabellón municipal de Santa Coloma como en las gradas del Palau Blaugrana o del Camp Nou. Sin duda, el deporte corre por sus venas.

 

 

 

 

 

 

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