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¿Cómo se encuentra entrenando a la Selección Española? De momento, las cosas van bien, todos los partidos se cuentan por victorias…
Me encuentro cómodo, es un orgullo para mí entrenar la selección y esperamos pues cumplir los objetivos previstos. Una cosa es como se empieza. Hemos empezado muy bien pero aun tenemos un camino largo por delante.
¿No es mucha responsabilidad coger este equipo después de ganar la Eurocopa y partiendo, ahora sí, como uno de los favoritos de cara al próximo mundial?
Bueno, responsabilidad de cualquier forma, tanto siendo campeones de la Eurocopa como si no. Yo creo que he sido un privilegiado de coger en este momento la selección porque es un momento agradable, un momento de optimismo, de una simpatía general hacia la selección. Pienso que ha sido el mejor momento para dirigir la selección porque una de las tareas básicas del entrenador es crear buenas relaciones entre todos y esto ya esta muy conseguido. El entrenador ha de ser un buen psicólogo para dirigir al grupo.
¿Qué cambios principales hay entre entrenar a una selección y a un club?
Tienen muchos puntos en común pero hay algo que le diferencia como es el tiempo de estancia con los jugadores, el roce que hay con ellos, aquí los partidos son más espaciados en el tiempo. Sin embargo en un club hay una mayor continuidad, se nota más la mano del entrenador porque al fin al cabo vas buscando, día a día, mecanismos de juego y en una selección es más difícil hacerlo.
En la primera Copa de Europa que ganó como entrenador del Real Madrid, no tenía las estrellas que vinieron después ni que hay hoy. De hecho, Fernando Hierro sufrió una lesión y tuvo que tirar de hombres como Iván Campo y Aitor Karanka… ¿Cuánto influye en los éxitos un buen grupo de futbolistas sin tener en cuenta las grandes estrellas?
Es fundamental. El éxito de un grupo depende de cómo se desarrollen y se establezcan las relaciones humanas. Hay que buscar la ética y el buen trabajo. Pienso que un entrenador debe buscar el equilibrio entre la máxima concentración y exigencia y un trato humano en las relaciones. Es evidente que en un vestuario no todos son iguales y el entrenador deber saber humanizar esos momentos en que no se esta entrenando.
Cuando no pudo continuar en el Madrid, a pesar de haber ganado la liga, ¿fue muy difícil seguir adelante?
Sí, no puedo decir que no. Sabía que había camino fuera del Real Madrid. Había pasado en el club 36 años. Había llegado como un chavalín y había salido como un hombre entrenando el primer equipo. Sí, me dolió. Sinceramente me dolió porque ni en mis peores imaginaciones podía pensar que podría salir con la frialdad que salí.
¿De dónde cogió las fuerzas para hacerlo?
La vida te ayuda. Hay otros retos y trabajos para hacer. Pero siempre me ha quedado un poco de amargor porque pasé 36 años en el club.
¿Cree que hoy en día, en el mundo del fútbol, el marketing prima muchas veces por encima de las direcciones técnicas y deportivas?
Si, es verdad. Lo importante es que ese marketing y ese mercantilismo que existe no desvirtúen lo que es la esencia y la naturaleza del deporte. Lo importante es que sepamos de donde venimos y que el fútbol, que es una industria también, no acabe siendo sólo marketing. Es fundamental que el deportista en el vestuario y fuera de el sepa diferenciar bien lo que es la esencia y la pureza del deporte.

Pasa en todas las empresas, no sólo en el fútbol, pero, en general, se valora mucho menos a la gente de la casa. ¿Por qué?
Totalmente de acuerdo, es algo que va con nuestra condición de valorar siempre más lo de fuera que lo propio. En los años 80 y 90 nos íbamos al extranjero para aprender y en España había muchos entrenadores de fuera. Ahora, en la primera división, sólo hay un entrenador extranjero que es Mauricio Pellegrini. Ahora esto esta cambiando y ya es más habitual encontrar jugadores y entrenadores españoles en los grandes equipos europeos.
(AFP)
A usted lo define como una persona paciente, tranquila y humilde. ¿Son estas virtudes necesarias en un entrenador?
Hay perfiles de entrenadores. Cada uno busca el objetivo de controlar un vestuario y de la forma de cómo es su carácter, su personalidad, su forma de ser dependerá como la haga. No creo que haya un tipo que sea el ideal para entrenar. Toda persona puede ser un buen entrenador siendo diferente.
Qué es más importante en el fútbol base, ¿ganar o jugar?
Es más importante jugar. Me cuesta entender al entrenador alterado. Un entrenador no puede dirigir a sus jugadores sin paciencia y viendo sólo campeones. El entrenador ha de ver a jugadores en fase de formación y que él es el responsable. Educar es que adquieran una formación. En este caso el medio es el deporte por tanto hay que enseñarles a saber obedecer, saber competir: a ganar y a perder, tener afán de superación, humildad. Cualquier persona con estos valores será mejor persona y también mejor deportista.
¿Qué importancia ha tenido para su carrera su familia y cuan importante es para cualquier profesional mantener un equilibrio con su vida familiar?
Sin ninguna duda es fundamental. Yo tuve la experiencia de ocho meses en Turquía y si no iba con mi familia no iba a ningún lado. Tenía que ir acompañado, no me imaginaba terminar un partido llegar a casa y encontrarme sólo. Era imposible. Para los jugadores, en el mundo del fútbol, también necesitas a tu alrededor personas que te den calor, los padres, si son solteros, la familia si están casados. La familia te da ese equilibrio para afrontar los problemas de la vida.
Finalmente, hay un tema muy preocupante que es el comportamiento de los padres en los partidos ¿qué consejo diría a los padres de jugadores que se están iniciando en el fútbol?
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos pero me parece importante rebajar el nivel de presión que tienen los niños. En el ámbito familiar no crear falsas expectativas, es negativo. Cada hijo es como es y hay que aceptarlo y que disfruten jugando.
Jordi Aguiló.
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